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Escritores Club nace como una propuesta cultural innovadora, que pretende ofrecer al lector la oportunidad única de conocer sus autores favoritos y dialogar con ellos directamente, sin intermediarios. Hemos reunido los mejores escritores independientes del panorama literario actual, dispuestos a ofrecernos su talento y sus valoraciones, no sólo sobre sus obras, sino sobre la literatura en general y el mundo que la rodea.

Escritores Club pretende convertirse en un lugar de encuentro, donde todos los creadores noveles puedan conseguir una información útil y objetiva sobre las mejores maneras de adentrarse en el difícil mundo de las letras, así cómo una valiosa ayuda para abordar la realización de sus obras, de la mano de los mejores escritores.

Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

sábado 22 de noviembre de 2008

Cortes


Cada refrán no hace más que quitar, cortar mediante su dicho lo que ha pasado. Lo merma o eleva; lo disminuye hasta dejarlo yerto sobre carbones de vagones lentos, o apenas se esfuerza y lo suspende sobre el suelo subterráneo donde habitamos infiernos.
Al empujar un vagón triste por denso y pesado, oigo la instantánea frase de alguien citando una que otra compasión. La dice por creerme débil, mustio como ningún verde racimo abanicándose por acá en vez de preguntar si lo estoy en realidad. Porque no veo en su rostro el fiel estampe de la bienaventuranza invencible para que no se me ocurran los mismos comentarios. Y habla y dice cuanto por doquier se ha dicho para reinstaurarlo demostrando su vigente vigor reflexivo.
A mí, amparos no llegan. Pero lo que puedo comentarte es el resumen del cónclave de los refranes, la conclusión de la sabiduría más elocuente y dada; y la jamás aceptada sobre estos subsuelos. Y ésta ha sido el primer acotado aforismo oído.
“Muchos agujeros son un agujero cortado sobre el papel, porque están cortados”, y desde ahí he comenzado a oír frases semejantes pero no tan rotundas y comprobables. Es que lo comprobé.
Oía una frase célebre y se recortaba una parte del vagón que acarreaba. Oía la segunda y se disipaban los carbones de al lado mientras otras se distribuían más y más.
De esta forma todo resultaba posible a ser desaparecido, extinto de nuestra vida y conducido hasta el olvido más sombrío e invisible que inmóviles esfuerzos pudiesen evocar.
Todo, todo menos aquel dicho que me había convencido a no dar consejo alguno, a silenciar cualquier acotación precisa sobre una temática circunstancial. Y había sido por estos motivos que prefería no hablar, no cortar aún más esta realidad y desterrar toda imagen hacia el desierto de un purgatorio o paraíso donde quedaran inmaculadas. Pero lo estoy haciendo ahora.
Corto firmemente. Esta convicción se ha apoderado de mí ya, un ahora que repite las creencias de ese pasado que por tan cortado sólo legó a una persona el poder de escribir esta hoja. Pero quien escribe no podrá legar sino su reflexión, su historia y experiencia que han quedado podadas. Un escritor que con su refrán pronunciado corta y corta hablando de lo que está a su alcance. Y por qué no a vos.
Quien escribe ha hablado, ha reproducido algunas circunstancias que no se volverán a mencionar. Y sabe qué hace al escribir. Quien escribe no siente incómodo este infierno con sus vagones de recuerdos prontos a ser quemados.


jueves 20 de noviembre de 2008

El motorista

Jaime corre por las calles mojadas, llega hasta la puerta del local y toca con fuerza en el cierre de aluminio que la protege. Nadie responde a sus golpes, sólo el silencio. Nota la lluvia que le moja, que resbala por la chupa de cuero, que le pega el pelo a la frente hasta meterlo en sus ojos. Cansado de llamar recuerda que dejó la moto mal aparcada, avanza entre los charcos esquivando a la gente, cuando llega al sitio no hay nada, ni rastro de ella. Poco tiempo para que haya sido cosa de la grúa, me la han robado, pensó. Siente una rabia descafeinada, como si ya todo le diera igual. No puede entender porqué no le han esperado un poco más, ese ensayo era importante, el último antes de la gran prueba. Recordó el día que lo llamaron por teléfono de aquel programa de televisión para decirle que estaban pre-seleccionados, que les había gustado la maqueta, pero querían verlos actuar en directo. En Sevilla, el sábado próximo, es decir, mañana. Se trataba del último ensayo, el definitivo y no se dignaron en esperarle, ¡que cabrones¡

Buscó el móvil para telefonear a Ana y decirle que se retrasaría, no le apetecía llamarlos a ellos, en este momento sólo deseaba insultarlos, para sus amigos el sueño no era tal, todos tan acomodados a sus trabajos burgueses, maestros, banqueros, funcionarios… consideraban la música como un hobby más. Sin embargo, él estaba harto de repartir pizzas, servir copas o reponer artículos en un supermercado. A sus treinta años aún no tenía un trabajo estable, aún vivía para su sueño: ser un cantante de éxito. Creía y confiaba en su talento.

Ana lo apoyaba, aunque eso supusiera retrasar la deseada boda y los futuros hijos. Ana era así, tan moderna para unas cosas y tan clásica para otras. Comentaba con frecuencia que quería celebrar la ceremonia por su tía Marta, la monja, pero más de una vez Jaime la sorprendió ojeando catálogos de vestidos de novia, siempre a escondidas. Ella se ganaba bien la vida como fotógrafa, sus colaboraciones con un estudio profesional le garantizaba un mínimo mensual. No la daban de alta en la seguridad social, a cambio, disponía de mucho tiempo para dedicarlo a la fotografía artística, Ana también tenía un sueño.

¡Mierda¡ pensó, no encontraba el móvil, y cualquiera se ponía a buscar una cabina ahora. Había dejado de llover, decidió regresar paseando. No sentía frío, a pesar de la lluvia, el traje de motorista le mantenía seco casi todo el cuerpo.

Subió por la amplia avenida, la gente aún llevaba los paraguas abiertos, protegiéndose de los goterones que impregnaban las hojas de los árboles para dejarse caer sobre los incautos viandantes en el momento menos oportuno. Mientras caminaba, una sensación de vacío se iba apropiando de su ser, deseaba llegar junto a Ana y la vez retrasaba su regreso, andaba despacio, deteniéndose ante cualquier escaparate. Vio el parque a su izquierda, las baldosas mojadas reflejaban la luz de las farolas creando un mar brillante, caleidoscópico. Atraído por el juego de colores, paseó hasta la fuente, entre el silencio de la ausencia, nadie caminaba por allí en una noche como aquella. Por eso le llamó la atención aquella chica, sentada en un banco, bajo una farola; indiferente a la humedad y al frío escribía algo en una pequeña libreta. El pelo rubio, rizado, caía sobre sus hombros y casi le ocultaba la cara. Algo en su aspecto no encajaba, como un cuadro inacabado, Jaime se acercó a ella buscando descubrir lo que había llamado su atención, ella levantó la cabeza y le sonrió. Jaime se olvidó de lo demás, solo veía esa sonrisa, se acercó y la saludó.
- Hola, me llamo Jaime, ¿Qué escribes?
- Son apuntes para una novela.
- No es buena hora para estar sola en el parque, ¿acaso buscas inspiración?
- Sí, algo así. Aquí suelen venir todos los nuevos. Me gusta captar sus primeras impresiones.- dijo ella en tono intrigante.
- ¿Los nuevos?
- Sí, como tú.
- No entiendo nada, eres muy rara.

La chica se rió, echando la cabeza hacia atrás y mostrando unos dientes perfectos, Jaime deseó besar su cuello, le pareció cálido y acogedor.
- Perdona, no recordaba que aún no eres de los nuestros, al menos no del todo.
- Cada vez entiendo menos lo que me dices.
- No me hagas caso, tienes razón, soy un poco rara. ¿Sabes?, antes del accidente me publicaron un cuento, ¿imaginas lo que es ver algo tuyo impreso en un libro?- a la chica le brillaban los ojos.
- No, pero supongo que será como que suene una canción tuya por la radio.
- Así que eres músico, ¿no?
- Algo así, al menos lo intento. Por cierto, ¿de que accidente hablas?
- Aquella noche lo celebré con mi amiga Sara, ella también escribe, sabía lo que significaba para mí, bebimos mucho, y yo me empeñé en llevar el coche. No vi aquel camión que iba tan despacio, me empotré contra él y entre otras cosas perdí esta pierna- la chica se levantó la falda y le mostró un muñón a la altura de la rodilla.

Jaime comprendió que era precisamente eso lo que llamó su atención al verla, la extraña caída de la falda sobre sus piernas.
- ¿Y tu amiga Sara?
- No he vuelto a verla- dijo la chica con una sonrisa triste.
- Entiendo, no tienes que darme más explicaciones.
- Y tú, ¿qué haces por aquí?
- Vuelvo a casa, pero la luz del parque me atrajo, ahora tengo que irme o mi chica se preocupará.
- No te apetece ¿verdad?- dijo ella con su sonrisa triste.
- No, no mucho, deseo ver a Ana, pero tengo la impresión de que ella no me quiere ver a mí, como si tuviera algo que reprocharme. Por cierto, ¿puedes decirme la hora?, mi reloj está roto, se ha parado a las siete y media y tiene el cristal fragmentado, lo más extraño es que no recuerdo haberme dado ningún golpe.
- Son casi las diez, debes volver a casa, allí entenderás muchas cosas. Yo seguiré por aquí, por si me necesitas.
- Gracias- dijo Jaime.

Se alejó envuelto en sus dudas, espesas como la niebla que empezaba a tomar las calles, envolviéndolas en un sueño prematuro. Llegó al portal de su casa, inútilmente buscó las llaves en sus bolsillos, iba a llamar al timbre cuando vio la esquela. Jaime Sánchez Gordillo y Ana Rodríguez Martín, la releyó varias veces, hasta comprender que esos eran sus nombres, que eran ellos los que estaban muertos. Entonces pudo recordarlo todo, la lluvia en la carretera, los gritos de Ana pidiéndole que no corriera, cómo trató de adelantar al camión, cómo le embistió aquel todoterreno por detrás, y luego la sangre, las llaves, el móvil, todo desperdigado por la carretera. También recordó lo último que le dijo Ana, cuando ya salía despedida de la moto: ¡estoy embarazada!

Un pitito intenso amenazaba con romperle los tímpanos, se cubrió la cabeza con la almohada y a tientas golpeó el despertador. Con la boca reseca por el miedo y la angustia descubrió que todo había sido un sueño, qué seguía vivo, a su lado vio el hueco que el cuerpo de Ana había dibujado en la cama y el olor a café se mezclaba con el aire fresco que entraba por la ventana del salón. A Ana le gustaba ventilar la casa nada más levantarse. Con el corazón aún encogido por aquella horrible pesadilla, se incorporó, fue hasta la cocina y la abrazó por detrás, mordisqueando su oreja. Ana se resistió un poco, pero al final se dejó llevar hasta la cama donde Jaime le hizo el amor con una intensidad inusual, como si le fuera la vida en ello. Exhaustos descansaron un rato, luego el silencio se instaló entre ellos. Mudos y pensativos se vistieron y salieron como cada mañana.
- Hoy me iré contigo en la moto Jaime, tengo un trabajo por tu zona, luego podemos comer juntos.
- No, mejor vete en el autobús, parece que va a llover.
- Quiero ir contigo, por favor, por favor….
- He dicho que no- Jaime se estremeció al recordar el sueño.

Ana se puso a llorar, se cubrió la cara con las manos y huyó de su lado, entonces Jaime se dio cuenta de lo irracional de su actitud y corrió tras ella. Cuando la alcanzó, le contó su sueño con todos los detalles. Ana observaba asombrada como iba cambiando de color conforme avanzaba en la historia, pudo ver el miedo reflejado en sus ojos, pero cuando le dijo la últimas palabras que había oído fue su cara la que mudó de color hasta tornarse blanquecina. Se mareó, Jaime la agarró al vuelo evitando que cayera y se golpeara contra la acera. Al rato, cuando pudo recuperase, Ana dijo con voz entrecortada.

- Si quería ir hoy en la moto, si quería comer contigo, era para decirte que estoy embarazada, nadie lo sabe aún, sólo yo y ahora tú.

Los dos se abrazaron asustados, Jaime regresó a la cochera y dejó el casco, subieron al autobús, fuertemente asidos por las manos, con la sensación de haber vuelto a nacer. Al poco les adelantó un coche rojo, a Jaime le pareció ver la cabellera dorada de la chica del parque que se agitaba fuera de la ventanilla, en el lado del acompañante. Sí, era ella y le decía adiós con una sonrisa triste. Conducía un chico joven con el pelo revuelto, la música muy alta, la velocidad excesiva. A los pocos minutos vieron el automóvil estrellado contra la mediana, Jaime miraba asombrado como la joven rubia abandonaba la escena cojeando, cuando se lo dijo a Ana, identificándola como la chica del sueño, su novia lo miró preocupada, allí no había ninguna mujer, al menos ella no podía verla.


El sueño de las palabras

http://felisamorenoortega.blogspot.com/



Este relato está incluido en el libro eléctronico de la 3ª Edición del Certamen Literario "Revista Digital IES Ventura Morón". Se puede descargar gratuitamente en esta dirección:

http://www.publicatuslibros.com/bibliotec/libro/iii-certamen-literario-de-narrativa-breve-revista/

miércoles 19 de noviembre de 2008

DESDE EL ENCIERRO


Alguna ocasión, comenté en esta página la situación de mi sobrino Jean Karlo Ponzanelli, quien se encuentra preso en una cárcel de Texas en los Estados Unidos.
¿Su delito? Ser adolescente y vivir como tal.
Quienes lo conocemos, sabemos que es un chamaco con alma pura y corazón limpio y que vive una pesadilla con grilletes en el momento justo en que tendría que disfrutar su libertad.
Nunca creí que compartiría con alguien lo que el me escribe, pero al recibir esto, supe que no podía quedarmelo solo para mi. Con autorización de mi sobrino, me atrevo a publicar en este blog sus sentimientos. Al leerlo, me invadió una necesidad de traducirlo, de hecho lo hice, pero se pierde mucho de su escénica, por esto, pidiendo disculpas, lo publico en ingles. Aclaro de nuevo, que no ha salido de mi pluma.
El lo ha titulado:





SKY FREE


This time that has past
Is hurting at last.

Many things come to my head,
What was it I said?

I've lost my teenage years,
Now my life's full of these fears.

When will I see the light of day?
Should I stay on my knees and pray?

Is there another way?
Should I just think as I lay?

Am I better off alone?
Should I listen to my own tone?

When will I be out?
Should I stay quiet or what?

I'm gonna win this battle,
One day you will see.
And I'll be forever, sky free



Graduado en “la vida”

Dos vídeos que completan algo más de 14 minutos pero que encierran toda una vida de principios. Un “no graduado” dedica un emotivo discurso a los estudiantes recién graduados. Relata sólo tres historias unidas entre sí. Através de las mismas surgen enseñanzas sobre nuestras metas, el destino, nuestras convicciones, luchas, éxitos y desilusiones; fracasos que no los son tanto, el futuro incierto y el pasado revelador. Nuestras inseguridades y creencias… y la muerte, el mejor "invento" en la vida.
Un discurso aleccionador que nos permitirá reflexionar sobre temas esenciales a quienes estudiamos la carrera de “vivir”, dejándonos la sensación de que todo lo que consideramos “importante” en nuestras vidas sea quizás, apenas secundario.




Rudy Spillman
http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

domingo 16 de noviembre de 2008

Todavía algunas veces huele a sangre


Todavía algunas veces huele a sangre. Es una aroma dulzón, que atrae a las moscas hasta mi casa, se agolpan en la ventana. Las miro embelesada a través del cristal, a salvo de sus molestos revoloteos. Ansiosas por libar su néctar preferido me miran amenazantes, con sus cientos de ojillos microscópicos, pero me mantengo firme en la decisión de no dejarlas entrar. Regreso al salón para seguir raspando la tarima de madera, debo eliminar la mancha; no vaya a volver Ernesto y decida castigarme de nuevo por mi torpeza. ¡Ah no, si la mancha es suya! Yo sólo le golpeé con el martillo en la cabeza.

MEDIMENTE

Meditación Inespecífica


En algún momento he mencionado que dediqué largos años de mi vida a la práctica y especialización del método de meditación basado en la técnica de Control Mental de José Silva, para luego, hace sólo siete años, haber efectuado un giro trascendental en mis prácticas. Fueron éstos mis comienzos en la técnica Vipassana de meditación, como la enseña S. N. Goenka y sus profesores asistentes, y que ya no abandonaría hasta el día de hoy. Pero también he sabido aclarar que a pesar de la aparente oposición existente entre sus principios, las he aprovechado al máximo, obteniendo de la consistencia y seriedad en sus prácticas lo mejor en cada época. Aún continúo evolucionando con la práctica de dos horas diarias en la última de las disciplinas mencionadas.

Sin entrar en mayores detalles, puesto que no es el tema que trataré, diré que el método de Control Mental de Silva está basado en programas de textos y sobre pantallas, donde el individuo de manera clara expresa todo lo que desea obtener de la vida, en todos sus conceptos y a todos los niveles, durante la meditación que realiza estando su cerebro al nivel "alfa" de meditación. Es decir que el método está basado en el poder de la mente para que el individuo obtenga material y espiritualmente, todo lo que desea. Simplemente, programa en el nivel "alfa" de programación y lo programado se verá materializado en el nivel "beta", que resulta el nivel de nuestra realidad física y consciente. Pero ello no resulta así de sencillo. Requiere mucha práctica adecuada y el mantenimiento en pie de tres elementos conformando un trípode, a saber:

- fe absoluta en que lo que se desea se cumplirá

- programación correcta de lo deseado

- esperanza de que así sucederá

No es sencillo para alguien poder cumplir con estas tres condiciones. Caída una, la programación no se materializará. El primer e inmediato beneficio que uno obtiene de esta práctica consiste en una especie de rara euforia que le hace sentir a la persona, "que se puede llevar el mundo por delante", en el sentido de que todo le irá muy bien. Pero si no es constante y serio en las prácticas y no sabe mantener con genuina veracidad los tres pies del trípode antes mencionado, ese estado anímico tan especial irá diluyéndose, no pudiendo lograr los resultados que se buscan.

La técnica Vipassana pareciera ser todo lo contrario, pues en un principio no le ofrece nada al individuo, pero sí le exige. El meditador que se inicia deberá aislarse por completo del mundo exterior. Podrá dormir entre las 21:30 y 04:30 horas, todos los días, con otro descanso adicional de una hora y media más durante la misma jornada. Recibirá dos comidas vegetarianas diarias y deberá meditar durante las restantes 11 a 13 horas del día. Tendrá prohibido hablar, escuchar música, leer o escribir durante diez días. De esta manera, se le ofrece la adquisición de una técnica que le permitirá aprender, sólo a través de la práctica y sin necesidad de comprensión intelectual alguna (aunque de todas maneras ésta se brinda), a disfrutar de la plena felicidad de la vida (El Arte de Vivir) sin la necesidad de que ocurra nada en el afuera y a pesar de lo que ocurra. Por medio de la lenta eliminación de los "tsankaras" (impurezas de la mente acumuladas durante toda la vida), el individuo, casi sin proponérselo, va impregnándose de "ecuanimidad", lo que significa que al comprender el carácter "anitcha" (todo es temporario, nada es permanente) de todas las cosas en la vida, éste va desarrollando sin darse cuenta, desarraigo tanto a la "aversión" hacia las cosas que no le gustaban, como al "deseo" por las cosas que quería obtener. De esta manera, el meditador termina comprendiendo a nivel experimental, el carácter transitorio de todo y acepta complacido, todas las cosas y situaciones tal cual son (lo cual no significa renunciar anticipadamente a las ambiciones). Las prácticas y enseñanzas de esta técnica están a cargo exclusivo de maestros especializados y es totalmente prohibida su enseñanza por parte de otras personas. Por dicho motivo es que no me extenderé en sus explicaciones.

Éste ha sido apenas un mal (o incompleto) resumen de ambas técnicas, puesto que escuelas como éstas, que revisten cierta complejidad y profundidad de principios, difícilmente puedan ser bien resumidas en sus conceptos con el llenado de algunos renglones. Pero existe un motivo por el cual lo he hecho. Deseo mostrarle al lector que en materia de meditación, los contrarios, en algún sentido pueden convertirse en iguales. De una manera similar ocurre en materia de energía, cuando observamos cómo los polos opuestos se atraen.

Paso a explicar mi teoría: La Meditación Inespecífica.

Fue mi larga trayectoria en el mundo de la meditación y el haber contado con la posibilidad de aprender y obtener sus enormes beneficios por parte de dos disciplinas tan distantes una de la otra, los que me permiten hoy lanzarme en esta misión que me he propuesto de explicar al lector que desee iniciarse en la meditación, que podrá hacerlo si lo desea, sin la necesidad de elegir técnica alguna de las conocidas.

No es mi propósito ofrecer una "nueva" técnica de meditación "made by Rudy Spillman", sino ofrecerle al meditador que se inicia, la posibilidad de hacerlo sin realizar ninguna elección y aun así obtener los beneficios clásicos que una buena práctica ofrece. Siempre estará a tiempo, cuando y si lo desea, de decidirse por alguna técnica específica con la ventaja agregada de que ya no lo hará partiendo del "puntapié inicial".

Los motivos que me han llevado a hacer tal ofrecimiento son los siguientes:

He estado reflexionando en el hecho de que si una técnica de meditación nos ofrece la fórmula para obtener todo lo que queramos de la vida, mientras otra técnica nos dice "las cosas son como son" y yo te enseñaré de todas maneras a sentirte como si lo tuvieras todo, aunque no tengas nada, en esencia, ambas técnicas nos están ofreciendo lo mismo, por más contradictorias que puedan parecer. ¿Cómo es esto?

Veamos, los caminos son muy diferentes, las prácticas lo son también, pero ambas a su manera estarán logrando la felicidad plena para nosotros, que es el principal y único objetivo de cualquier individuo. Así es que de pronto me pareció advertir que ambas técnicas le estaban tirando la pelota al meditador. Y es él el único que podrá decidir si llegará a su meta, que es la de todos, por medio de sus logros, obtenciones y demás realizaciones concretas de una situación ideal, o prefiere llegar al mismo resultado, quizás respirando y disfrutando del aroma de las flores de un jardín que ni siquiera es el propio porque no posee uno. Y así es como llegué a la deducción, creo, de que todas, absolutamente todas las técnicas de meditación, a su manera, nos darán lo mismo. Y cada meditador decidirá de que manera tomarlo.

Rudy Spillman



SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

El presente artículo contiene exclusivamente material informativo no debiendo ser interpretado como reemplazante de asesoramiento profesional alguno. Su contenido no presupone recomendación de tratamiento médico o alternativo de ninguna especie.

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

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sábado 15 de noviembre de 2008

Pintando recuerdos


Blasfemaba cuando pensaba en sus colores yéndose desde la silueta de su mundo. Deseaba que ella aún estuviera acá, que habláramos, que buscáramos para hallar todo lo perdido. Tanto roce, tanto cariño quedaba en mí cuando pensaba en su vacío.
Ya olvidada, otro tinte hacía destellar las flechas de cuanto arquero se dispusiera a enfatizar una singularidad, un blanco espacio para ser pintado. Un vacío había quedado, un espacio libre pero imposible para ser vuelto a rellenar. Es que ella ya no estaba, ya se había ido, fugado por causa de la tragedia que yo había iniciado aunque sin saberlo.
Ya no me observaba con aquellos ojos. Es que tras mis pinceladas los había capturado para dejarlos sobre el lienzo. Ella ya no oía, no hablaba. Nada de su rostro ni cuerpo había perdurado desde que había comenzado a retratarla.
Cada pincelada hecha infería en la realidad, apresaba el objeto en cuestión hacinándolo dentro de las dimensiones de un blanco lienzo. Cada elemento –con o sin vida- desaparecía en el mismo instante en que lo esbozaba con el pincel. Y yo sin saberlo la había exiliado del mundo, exiliando asimismo nuestro amalgamado y pretendido mundo por vivir.
Ya olvidándola, quedando hecha retrato, me dispongo a pintar y pintar para deshacer el resto nimio del espacio, del entorno escaso. Porque sin ella nada me sugiere siquiera un simple y ameno marco donde poder dibujar la existencia restante, nada para poder sobrevivirla. Y deshago poco a poco y parte por parte todo hasta hallarme en una nada de instrumentos y equipos de pintura.
Pero la nada desecha también a su recuerdo. Lo había deshecho desde que comencé a esbozar aquel retrato añejo y provocador de tanta desgracia: desde que volví a copiarlo. Y mientras dibujo, el olvido me devuelve un respiro asistiendo a tanta liviandad.
Ya sin nada para recordar, sólo la presencia de este papel relleno con imágenes me incita a pensar que hubo un mundo, y que ha sido retratado en su plenitud. La variedad de colores es apenas finita, la eternidad de emociones perspectivadas sugieren otro espacio múltiple, de inagotables movimientos.
Pudiendo apresar hasta el universo mediante un trazo, presiento que jamás recluto y libero, que nunca de algo he de adueñarme. Siento que ya lo fuera de este espacio a otro ha de ir, pero sin volver.